No puedes. Porque eso que llamamos “locura” es un concepto tremendamente engañoso.

Probablemente estés pensando en cosas como creer que te leen la mente, perder el control de manera súbita, empezar a hablar de cosas sin sentido o sentir que la tele te está hablando. Todos estos comportamientos, por sí mismos, no hacen que un apersona esté loca. Por ejemplo, ¿no has tenido alguna vez la sensación de que alguien sabe lo que estás pensando? Nos ha pasado a todos. Sin embargo, de ahí a que ocurra realmente o que yo me crea ese pensamiento hay un salto enorme. ¿Alguna vez has hablado de cosas sin sentido? Si te has pasado con el alcohol, es más que probable. ¿Te has identificado muchísimo con el personaje de una serie? ¿Y no es eso parecido a pensar que la tele te está hablando o se está dirigiendo a ti? Es más, ¿no has notado alguna vez que el móvil vibraba y al mirarlo no había notificaciones? Podríamos decir que has tenido una alucinación.

Con todo esto, lo que pretendo señalar es que no hay un comportamiento específico por el que podamos decir que una persona está “loca”. Es más, “loco” es un término que a día de hoy no tiene significado alguno, al menos en ámbitos profesionales. Es como decir “histérica” o “sanguíneo”, palabras provenientes de teorías que hace mucho se descartaron y que poco aportan a la comprensión del ser humano.

Así que no, no estás loco, de la misma manera que no sufres de melancolía aguda. Otra cosa muy distinta es que estés haciendo cosas que te producen sufrimiento, o te estén ocurriendo circunstancias que generan mucho malestar. Aquí podemos empezar a hablar de problemas psicológicos, y es más fácil que nos entendamos. Si me dices que estás todo el día pensando que tu pareja te es infiel, o que tienes verdadero pánico a hablar en un grupo de amigos, o que te cuesta una barbaridad salir de la cama, o que tu trabajo es contexto de maltrato, te entiendo mucho mejor que si me dices que estás loco. Porque, además, no lo estás; eso sí, quizá estés sufriendo algún tipo de problema psicológico. Habitualmente, lo que define uno de estos problemas es:

  • Frecuencia exagerada de ocurrencia de un comportamiento. Por ejemplo, revisar quince veces si has cerrado el coche.
  • Intensidad alta en algún comportamiento. Por ejemplo, sentir tristeza profunda o ira descontrolada.
  • Duración larga de algún comportamiento, por ejemplo, sentir tristeza baja pero durante meses o ansiedad soportable durante semanas.

Sin embargo, es importante ver cada caso particular. Para algunas personas, lavarse las manos dos veces es mucho, y para otras ridículamente poco. Además de acudir a criterios normativos debemos conocer la cotidianidad de quien solicita ayuda, porque como soleos decir no hay dos casos iguales.

Entonces, si te preocupa estar “volviéndote loco”, te recomiendo que solicites ayuda profesional y empieces a cambiar esa concepción por una mucho más operativa, abarcable y solucionable. Te lo vas a agradecer.

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