Hay algunas preguntas muy habituales en terapia, aquí te vamos a hablar de esas 3 preguntas sobre el duelo que surgen de forma más frecuente. Aunque hay más.

Vamos a empezar por el principio. El duelo es el proceso que atravesamos hasta adaptarnos a la nueva situación, en el que la pérdida de esa persona importante no supone un dolor tan intenso ni tan profundo, en el que ya no recordamos su ausencia a diario o en el que nuestra vida ya se vuelve a acomodar a la nueva realidad que vamos a vivir de ahora en adelante.

Cada una de las pérdidas que experimentamos a lo largo de nuestra vida es diferente, no sólo depende del vínculo afectivo que teníamos con esa persona, sino también de las circunstancias en las que ocurre el fallecimiento. El afrontamiento del fallecimiento es peor si las circunstancias son inesperadas o incomprensibles.

A veces, las personas necesitan acudir a terapia porque es un problema ante el que creen que no tienen herramientas o ante el que, efectivamente, no las tienen. Ante el primer caso, la terapia psicológica serviría para hacer ver a la persona que dispone de habilidades para enfrentarse a la situación y cómo ponerlas en práctica. En el segundo caso, aprendería en terapia dichas habilidades.

En cualquiera de las dos situaciones, hay ciertas preguntas que generalmente están presentes durante la terapia. Hemos recopilado estas tres preguntas sobre duelo.

¿Qué tengo que hacer pasados unos días del fallecimiento de mi ser querido?

Pues lamentamos decir esto, pero haz lo que te parezca. Llora o enfádate o siente rabia o sal a correr o prepara comida o no te levantes de la cama o ponte a ver la tele o a leer o mira fotos. Vas a estar raro, te sientas como te sientas, experimentes lo que experimentes. A no ser que hayas pasado por muchos duelos de personas importantes o cercanas, esto es prácticamente nuevo o poco frecuente en primera persona. Seguro que recuerdas cómo lo hizo o lo pasó tu madre o un amigo cercano, y recuerdes si te pareció buena estrategia; ese aprendizaje es cierto que lo tienes y que quizá pueda regir tu comportamiento ahora, aunque no necesariamente.

Lo que hagas no tiene que ser “lo normal”, puesto que no hay nada que se tenga que hacer en este proceso. Muchas veces, en terapia, se plantea la duda de si se está haciendo de forma correcta o no. Pues bien, esto es atendiendo a una persona en particular, en un contexto determinado. Vamos a alejarnos de esas fases del duelo o esas conductas o esos pensamientos que se suponen que tienen que acompañar a la persona después del fallecimiento de su ser querido, y vamos a centrarnos en lo que hace, atendiendo a sus experiencias previas, a su historia y a su contexto. Eso es lo relevante, explicarlo en función de estas cuestiones y no desde la generalidad. Desde luego que hay conductas más habituales o que se pueden asociar a esos momentos posteriores, pero no necesariamente tienen que darse; y no necesariamente no pueden darse otras.

De forma muy general, hay 3 cuestiones fundamentales a tener en cuenta cuando la muerte de alguien querido rompe por completo nuestra vida: comunica, haz y evalúate.

  • Comunica: habla con personas cercanas, expresa lo que sientes, pide ayuda si lo necesitas (incluso cuando no tenga que ver con el fallecimiento, sino con necesidades derivadas de la situación). El apoyo social es un ingrediente importante para avanzar en este proceso.
  • Haz: al principio puede ser normal no querer hacer nada, o lo contrario, hacer muchas cosas en relación con la persona fallecida para así tener la sensación de que no queda nada pendiente. La cuestión es que es bueno ir haciendo cosas, marcándose metas personales: volver a salir a comprar, mantener la higiene personal, ir a trabajar, retomar nuestras rutinas, dedicarse a algún interés (cocinar, leer, bailar, ver la televisión…). Esto no resulta fácil al inicio, pero empieza por cosas que te reporten cierto bienestar o satisfacción, aquellas que puedan servir como distractor.
  • Evalúate: es adecuado observarte y reflexionar acerca de cómo está siendo el proceso de duelo de forma periódica. Si estás solamente pensando en la persona ausente, si tus únicas actividades tienen que ver con recordar de diferente manera a la persona fallecida (mediante fotos, vídeos, hablando de ella con otros…) o si estás centrado únicamente en el dolor que sientes, sin que haya momentos de tregua, hay que tener cierto cuidado. Evaluarte también sirve para saber que estás caminando por el proceso de manera adecuada, o lo más adecuada que puedes, con pequeños logros.

preguntas sobre duelo

¿Y si pasan unos meses y sigo mal?

Para empezar, sentirse mal es normal. No obstante, la topografía (la forma de sentirse mal), el grado, la intensidad y la frecuencia de sentirse mal es lo relevante para saber si vas por buena dirección.

No vas a haber olvidado a esa persona ni su colonia ni su plato favorito ni su canción, ese aprendizaje continúa y, probablemente continuará, de hecho estarás más sensible al principio. Pero si el recuerdo está, sin producir dolor extremo y siendo capaz de desarrollarte en tus áreas vitales de forma satisfactoria, sin verse afectadas, entonces estamos en el buen camino.

¿Qué hacer si el duelo se complica?

Eso de que pasado un año se tiene que superar el fallecimiento es, de nuevo, una generalidad. Igual que decir que un niño dice su primera palabra al año. Y esto, en muchas ocasiones, nos atormenta. Y a los que están a nuestro alrededor también.

¿Cómo va a ser relevante el tiempo de forma exclusiva? Lo relevante es qué haces en ese tiempo.

Si las sensaciones son las mismas, igual de dolorosas, si no ha habido variación en unos cuantos meses, entonces merecerá la pena acudir a terapia para saber hasta qué punto es problemático. Las variaciones son buenas, forman parte de cualquier proceso de cambio, si no las ha habido es que algo está pasando.

 

Si crees que necesitas ayuda en este proceso, no dudes en contactar con nuestro equipo. Estaremos encantados de ayudarte.

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