No es una cuestión trivial, de hecho, el 8% de la población infantil de 6 a 12 años se hace pis, ya sea de noche o de día, estando en casa o en el cole, con conocidos o con familia…

Esto tiene un nombre: la enuresis. Se trata de la emisión repetida de orina durante el día o la noche, teniendo en cuenta los escapes voluntarios e involuntarios. Se considera un problema cuando el/la niño/a ha alcanzado una edad en la que está previsto que sea capaz de contener la orina (en torno a los 5 años de edad). Este problema puede limitar las actividades sociales del/de la niño/a o afectar a su autoestima.

Normalmente se aprende antes el control diurno de la micción, gracias a las instrucciones adecuadas. Las primeras pautas que se dan, en edad preescolar, buscan tres objetivos muy sencillos: empezar a usar el baño a petición de las personas adultas, luego usar el baño por sí mismos/as bajándose la ropa y, por último, pedir por sí mismos/as ir al baño.

¿Cómo puedes ayudar a que tus hijos/as aprendan a controlar la micción?

  • Permitiéndole que te vea el usar el baño.
  • Sentándole después de las comidas, cuando es más probable que evacue.
  • Ya sin pañal, corrigiéndole por hacerse pis encima y elogiándole cuando lo hace en el baño.
  • Pidiéndole que aguante unos minutos antes de atender la urgencia urinaria.

¿Por qué mi hijo/a no ha aprendido a ir al baño por la noche?

La enuresis nocturna tiene una prevalencia mayor que la diurna. De manera normal, las sensaciones de plenitud en la vejiga que anteceden a la micción deben servir de aviso durante el día parar informar de la necesidad de aguantar la orina e ir al baño. Durante la noche provocan la respuesta de despertarse para que se levante a orinar. Sin embargo, en ocasiones, debido a condiciones inadecuadas del aprendizaje en los hábitos de eliminación, la sensación de plenitud de la vejiga no llega a adquirir este significado, lo que impide que el aprendizaje diurno se haga automático y se transfiera al horario nocturno.

¿Cómo se soluciona?

Primero se debe realizar un examen médico para descartar la existencia de una anomalía neurológica o estructural. Una vez descartado, el/la psicólogo/a deberá realizar una entrevista pormenorizada para determinar la naturaleza del problema. También se pedirá a la familia o cuidadores/as principales que cumplimenten un registro de la frecuencia, hora y lugar en la que suceden los episodios y el número de visitas al baño.

Hay un tratamiento conductual que ha obtenido muy buenos resultados en sus aplicaciones y que no tiene efectos secundarios, en el que juega un papel fundamental la motivación y colaboración del/de la niño/a y familia o cuidadores/as principales. Su finalidad consiste en que el/la niño/a aprenda a responder al estímulo de plenitud vesical, despertándose e inhibiendo la orina (contracción del esfínter), antes de que se dispare el reflejo de micción.

Para enseñar a tu hijo/a a despertarse cuando tenga ganas de orinar e ir al baño sin mojar la cama, utilizaremos un sistema de alarma que facilita que finalmente ejerza ese control voluntario. Hay que tener presente que la mera utilización de este sistema no resuelve el problema. Por esto, la aplicación de este tratamiento, siempre teniendo en cuenta las individualidades de cada niño/a y familia, contempla una serie de pautas e indicaciones pormenorizadas enfocadas en alcanzar el objetivo propuesto: que tu hijo/a sea capaz de controlar su micción.

Desde ITEC somos expertos en resolver estas dificultades y asegurar su éxito. Contáctanos y podremos resolver cualquier duda o preocupación que te haya surgido sobre este tema.

 

 

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