Hoy en día es común tener cerca a alguien diagnosticado con depresión. Desde el punto de vista médico la depresión es una enfermedad que se “cura” mediante fármacos, típicamente antidepresivos. Pero desde el punto de vista psicológico tenemos otra opinión.

Como psicólogos, en lugar de recetar un medicamento independientemente de cómo sea la persona, analizamos pormenorizadamente qué es lo que le está ocurriendo y qué le ha llevado a este punto. No nos cansamos de decir que cada caso es único, y no existen dos “depresiones” iguales. Es más, preferimos hablar de términos como bajo estado de ánimo o aislamiento social, en lugar de decir que alguien está deprimido. Esto es así porque cada persona que está sufriendo lo hace por sus propios motivos y lo muestra a su manera. Puede que para un lego sea fácil entender que una persona lo está pasando mal cuando se le asigna la etiqueta de deprimida; pero para el profesional hace falta mucho más. En este caso lo que nos va a explicar qué ocurre y cómo solucionarlo es el análisis funcional de la conducta, del que hablaremos en profundidad en el futuro.

Pero todo esto no significa que creamos que la gente no sufre. Sabemos que hay mucho sufrimiento, y hemos ayudado a muchas personas a superarlo. El hecho de que no utilicemos el término “depresión” no significa ni por asomo que no validemos lo mal que lo está pasando una persona. Simplemente, en lugar de la etiqueta (que puede llevar a equívocos y generar sesgos) preferimos una descripción detallada de los comportamientos y variables que provocan la tristeza.

Esto enlaza directamente con el tratamiento. Decir que una persona tiene depresión no nos da ninguna pista sobre qué hacer. ¿El problema está en su forma de pensar? ¿O es porque le tratan mal en su trabajo? ¿Quizá es porque no obtiene muestras de apoyo por parte de sus allegados? No tenemos ni idea si nos quedamos en la etiqueta. Sin embargo, la evaluación psicológica adecuada nos va a dar todas las respuestas que buscamos. Sabremos qué está provocando el malestar y propondremos vías para solucionarlo, ahondando lo que haga falta en el presente (y a veces el pasado) de la persona.

Si alguna vez acudes a ITEC para que te ayudemos no vas a salir de consulta con un diagnóstico; vas a salir con una idea clara de qué te ocurre y por qué te ocurre, así como un tratamiento personalizado para solucionarlo.