Tratamientos

¿Cuándo debería acudir a terapia psicológica? (I)

En general tenemos claro cuándo llamar a un fontanero, a un médico o a un mecánico. Si les pidiera que imaginen situaciones en las que llamar a uno u otro seguro que se les ocurrirían al instante. Pero, ¿tenemos claro cuándo es el momento de acudir a un psicólogo?

Puede que la respuesta a esa pregunta sea más complicada. Sin entrar en los motivos por los que esto es así, nos gustaría dar algunas pinceladas que sirvan para orientarse cuando surja esta cuestión en el entorno, ya sea porque uno mismo lo piense o porque sus allegados lo sugieran.

– Activación fisiológica incongruente con la situación. Si con relativa frecuencia (una vez por semana o más) se experimenta taquicardia, sudoración, temblor, hiperventilación, inquietud y/o malestar en una situación que no debería generarlo (camino al trabajo, en casa, paseando, en el cine…), es muy posible que nos encontremos ante un problema de ansiedad. Esta sensación no tardará en ir acompañada de pensamientos preocupantes en la mayoría de los casos. Si te ocurre algo parecido, acude cuanto antes al médico para que descarten origen fisiológico o, si es seguro que no es el caso, ve directamente al psicólogo. La ansiedad es uno de los problemas más frecuentes y cualquier psicólogo sanitario debería ser capaz de tratarlo con éxito.

– Tristeza, desesperanza y falta de energía frecuentes. De nuevo hacemos alusión a la frecuencia, después explicaremos por qué. Si con regularidad te sientes triste, sin ganas de hacer nada (ni siquiera lo que te encanta), sales cada vez menos, no te apetece ver gente y piensas que la vida es aburrida y monótona, es muy importante que acudas al psicólogo. Los problemas de bajo estado de ánimo (conocidos comúnmente como depresión) también son muy frecuentes y afortunadamente también son tratables desde la psicología. Puede que en estos casos, debido a la naturaleza del problema, cueste más decidirse a ir a consulta; pero es justamente en estas circunstancias cuando más importante resulta. Uno de los peligros de los problemas de bajo estado de ánimo es que podrían aparecer pensamientos sobre la poca valía de uno mismo y de la vida en general, que podrían conducir a un intento de suicidio. Por eso es especialmente importante pedir ayuda cuanto antes.

– Insatisfacción con las relaciones sociales. Hay personas que, desafortunadamente, no han aprendido a desenvolverse bien en contextos sociales. Estas personas no tienen nada distinto en su cerebro ni un problema genético, sino que a lo largo de su historia no han tenido oportunidad de desarrollar las habilidades pertinentes para estar a gusto en una situación social. Sin embargo, el ser humano es tremendamente adaptativo y puede aprender nuevas destrezas independientemente de la edad; no haber aprendido en la infancia no condena necesariamente a una vida de insatisfacción social. Un buen psicólogo será capaz de enseñar y entrenar a una persona en habilidades sociales, ejerciendo primero de modelo y pidiendo después que sea ella quien vaya haciendo pruebas en contextos cada vez más espontáneos, para poco a poco desenvolverse con mayor habilidad e ir olvidando todas las anticipaciones que sin duda surgían (“no me van a encontrar interesante”, “voy a molestar”, “pensarán que soy idiota”). Si crees que no dispones de las habilidades suficientes como para sentirte a gusto en entornos sociales, acude cuanto antes al psicólogo para empezar a entrenar.

Para finalizar esta primera aproximación de motivos por los que ir al psicólogo retomamos algo que mencionamos antes: la frecuencia. Es muy importante señalar que todos, absolutamente todos, nos ponemos nerviosos de vez en cuando. También estamos tristes o inapetentes, o metemos la pata en una reunión de amigos. Porque es perfectamente normal, incluso deseable, estar triste o ansioso de vez en cuando; forma parte de la vida y cumple su función, aunque parezca contraintuitivo. El problema aparece cuando esto ocurre con demasiada frecuencia; es normal estar triste una vez cada dos meses, pero no una vez al día. Es normal estar ansioso de vez en cuando, por ejemplo ante una prueba médica; pero no es normal estarlo todas las mañanas al salir a trabajar. Hay que prestar atención a la frecuencia (entre otras variables) para saber si estamos ante u  problema psicológico o un proceso normal; y, si tienes dudas, en ITEC te invitamos a pedir una consulta para ayudarte a despejarlas.

Continuaremos hablando en el futuro sobre motivos por los que acudir al psicólogo. Os esperamos en las próximas entradas.

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