Todas las parejas pasan por momentos complicados. Algunas veces, las personas pueden salir adelante y encontrar las claves para que la relación vuelva a funcionar. Otras veces, son incapaces de solventar los problemas que aperecen y tienen que terminar la relación. En ocasiones, las relaciones han de terminar porque es, sin duda, lo mejor para uno o para ambos miembros pero, muchas veces, las relaciones terminan porque, entre otras muy diversas razones, tenemos ciertos mitos sobre cómo funciona la relación y el amor que orientan mal nuestro comportamiento y nuestras decisiones.

Lo primero que hemos de saber es que a estar en pareja no nos enseñan y, a veces, a lo largo de la vida tampoco hemos vivido acontecimientos que nos hayan hecho aprender las habilidades necesarias. Por eso, es normal tener ciertos mitos pero también es deseable tomar un papel activo y reflexionar sobre dichas ideas erróneas. Te animamos a hacerlo y esperamos que esta breve lectura te estimule y te oriente en la dirección más adecuda en tu relación.

  1. Si ya no siento lo mismo por la otra persona significa que no era la persona adecuada y tengo que terminar la relación porque es la única solución.

Este es uno de los mitos clásicos. No siempre que no sentimos lo mismo significa el fin de la relación. Los sentimientos de amor van cambiando y fluctuando a lo largo del curso de una relación, la relación es algo “vivo” en constante cambio porque nosotros lo somos también. El amor y el desamor es algo que no ocurre de forma azarosa o mágica, sino que vamos haciendo cosas que nos hacen sentir más o menos afecto, que nos unen más en la relación o que nos separan.

Si alguna vez sientes que ya no es lo mismo, que tus sentimientos han cambiado, el primer paso es estudiar por qué. No siempre hay que continuar una relación porque sí, pero lo que sí es aconsejable es tomar esa decisión evaluando con detalle más aspectos. El amor es un ingrediente sin el cuál la fórmula no funciona, eso está claro, pero que el amor se apague no quiere decir que no se pueda recuperar y en ocasiones, hay que valorar de forma global todo lo que la relación aporta para poder decidir si vale la pena luchar por recuperar esos sentimientos.

  1. No es normal sentir atracción o deseo hacia otras personas que no son mi pareja, eso significa que no quiero realmente a la otra persona.

 Falso. Podemos sentir atracción y deseo hacia otras personas que no son nuestra pareja aún cuando seamos de lo más feliz en nuestra relación y estemos profundamente enamorados o enamoradas. Resulta que el deseo y la atracción es una capacidad que tenemos, que está ahí, activa en general. Sentimos, vemos, percibimos cosas, sensaciones, personas…Todo esto parece obvio, bueno pues dentro de esta obviedad también se encuentra sentir atracción hacia personas. Otra cuestión es que cuando dichas emociones aparezcan, yo decida no hacerlas caso porque tengo un compromiso que sigo decidiendo cumplir y soy feliz con la persona que he elegido. Estas señales o sensaciones no son un signo del amor que sentimos hacia nuestra pareja, más bien son signo de estar vivas y vivos.

  1. Si lo tengo que pedir entonces ya no lo quiero.

 Frida Kahlo tiene frases muy afortunadas pero esta no es una de ellas (o quizá no lo es sacada de su contexto); puede ilustrar uno de los mitos clásicos en pareja que hace referencia a que la otra persona tiene que saber qué quiero o qué necesito porque es obvio o porque es signo de unión o de amor. Error de nuevo. Nuestra pareja no tiene la capacidad de conocer en todo momento qué es exactamente lo que queremos, sentimos, pensamos…Cada persona, por muy sencillo de entender que sea esto, percibimos el mundo de una manera: atendemos a cierta información más que a otra, nos llaman la atención unas cosas frente a otras…

Tenemos una forma de ver el mundo distinta y hemos tenido historias vitales diferentes, por tanto, cuando a una persona le parece súper lógico que en la situación X la persona tiene que hacer Y, cuidado, no es ni lógico ni de sentido común siempre, es obvio para ti, con tu forma de ver el mundo, de vivir, con tus reglas y valores…No para la otra persona. Si quieres que realmente tu pareja te conozca bien, sepa qué esperas y qué necesitas: pídelo, comunícate mucho, muy bien y verás como, fruto de ese entrenamiento, tu pareja puede comenzar a saber mejor, en ciertos momentos, qué puedes estar necesitando. Insisto, que llegue a conocer mejor tus deseos y necesidades lleva consigo un adecuado “entrenamiento” de comunicar con mucha frecuencia qué esperamos en una u otra situación, así que no lo esperes de forma mágica y no lo asocies con romanticismo, es aprendizaje puro y duro…pero eso es bueno. Recuerda, no es mejor ni peor tener que hablar claro sobre lo que deseamos.

Menos mitos románticos = relaciones de pareja más sanas y, probablemente, más duraderas y felices.

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