Mucha gente se pregunta por qué siente ansiedad. La respuesta corta es fácil: porque forma parte de ser humano. La respuesta larga es muy interesante.

Los seres humanos, como especie, no somos muy distintos de como éramos hace miles de años. Cuando vivíamos en entornos con peligros mortales en forma de grandes felinos o incluso otros primates. En esas circunstancias, tener un mecanismo que nos pusiera en alerta rápida era toda una ventaja. Imaginemos lo siguiente: hay dos homo sapiens buscando comida en plena sabana. De repente aparece una silueta en el horizonte, lo que podría ser un león. A uno de nuestros homo sapiens le aparece la respuesta de ansiedad nada más verlo: siente activación fisiológica, su pulso se acelera, respira de manera rápida y comienza a sudar. Todo ello le prepara para un sprint en busca de cobijo. El otro homo sapiens, sin embargo, se queda quieto tranquilamente preguntándose si aquello es un león, un leopardo o un árbol caído. En caso de que fuera lo primero o lo segundo, lamentablemente este homo sapiens no dejará descendencia. El otro, sin embargo, vivirá para reproducirse; y si resulta que al final era un árbol, pues simplemente se ha llevado un susto.

Con esto pretendo explicar la importancia de la respuesta de ansiedad en humanos. En un mecanismo que, en las circunstancias adecuadas, es toda una ventaja.

Pero mucho han cambiado las cosas desde que vivíamos en la sabana.

Actualmente la vida transcurre lejos de depredadores. En el mundo occidental los peligros provienen de accidentes, enfermedades y, en mucha menor medida, de otros humanos. La respuesta de ansiedad sigue formando parte de nosotros, pero ahora está algo desorientada debido a los ingentes cambios.

Esto no sería problemático de no ser una especie tan hábil generando asociaciones. Somos especialistas a la hora de establecer relaciones entre cosas; incluso de forma imaginaria (como los calcetines de la suerte, de los que hablaremos en el futuro). Enseguida asociamos lugares con emociones, olores con personas, marcas con colores. ¿Y a qué viene esto? A que también ocurre con la ansiedad.

La gente que tiene problemas de ansiedad típicamente ha asociado un elemento neutro con la respuesta de activación fisiológica, aunque no haya un peligro real. A veces simplemente con notar que el corazón palpita fuerte podemos crear una asociación entre algo (el metro, el autobús, una tienda) y la taquicardia. Otras veces resulta más claro, como por ejemplo sufrir un atraco en un cajero y a partir de ese momento tener miedo a dichas máquinas.  Como expertos en asociaciones esto ocurre a diario y sin que nos demos cuenta, menos aún voluntariamente, y puede acabar generando problemas muy serios.

Afortunadamente la psicología ha estudiado mucho la respuesta de ansiedad y sus particularidades. La investigación ha aportado unas técnicas que, bien utilizadas, suponen un enorme cambio en la vida de quienes sufren estos problemas. Por ello, te invitamos a contactar con nosotros si te has sentido identificado con lo que has leído. Se puede vivir más tranquilo.